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ZagatoPor: AMS, 10-02-2012
AUTOMÓVIL con mayúsculas. Probamos uno de cinco que se hicieron. Por primera vez y de forma exclusiva probamos el automóvil superlativo por antonomasia. Con 1,200 hp, 431 km/h de velocidad punta y un precio de 2.3 millones de euros no podía ser otro que el Bugatti Veyron 16.4 Super Sport World Record Edition.
Los 431 km/h de velocidad máxima excitan las ondas cerebrales generando infinitas ecuaciones para poder explicarlo: ni siquiera cinco VW GTI llegan a sumar la fuerza que desarrolla este portento de la tecnología, que con 1,200 hp y 153 kg-m es capaz de cambiar la concepción del mundo del equipo de pruebas.
El motor de arranque toca su estridente música durante dos largos segundos, el tiempo que tardan los 16 cilindros en comprimir el volumen de sus 7,883 centímetros cúbicos. Y mientras tanto, los cuatro turbocompresores se mantienen a la espera. A través de la pequeña ventanilla trasera se puede escuchar el relajado ronroneo del monstruoso W16.

Según el medidor de prestaciones, tan sólo 50 hp son suficientes para ponerlo en el centro de todas las miradas con la ayuda de la sofisticada caja de cambios de doble embrague. Los engranajes manejan internamente con soltura los cerca de 40.8 kg-m que salen de la caja de cambios en primera relación pero, de momento, su doble embrague parece un poco tosco cambiando de marchas a bajas revoluciones hasta ponerlo en el lugar elegido de la pista del aeropuerto de Lahr (Alemania).

Elegimos una vía recta como una flecha para poner en marcha la ceremonia de apertura: pie izquierdo sobre el freno, “launch control” activado… Y pedal a fondo. La bestia hace notar su enojo con el resoplido de su parte trasera mientras aumenta la presión de los conductos de admisión hasta 1.5 bares, sube hasta las 3,000 revoluciones y amenaza con estallar mientras bufa y reclama ser liberado con un golpeteo sordo.

Tres, dos, uno… Levantas el pie del freno y, como en un cohete, comienza el lanzamiento. La primera sensación es de desilusión. Ni el menor indicio de derrapaje fruto del incondicional sistema de tracción total. El brutal estallido de prestaciones se traduce en la mejor tracción posible perfectamente regulada. El diferencial hidráulico intermedio Haldex distribuye con temple la fuerza entre el eje trasero (el que asume siempre el mayor protagonismo) y el delantero. El poderoso súper deportivo está, a 30 km/h, incluso una centésima de segundo por detrás del Audi RS3 para pasar a continuación, tras un golpe sin escrúpulos en nuestras cervicales, a alterar la relación espacio-tiempo.
Todas las agujas visibles del cuadro de instrumentos parecen sufrir un cortocircuito mientras que el cerebro lucha contra la inercia dentro del cráneo: en 2.7 segundos ya hemos alcanzado los 100 km/h. Prestaciones de F1…
Pongamos algunas referencias. Un Golf GTI necesita 7 segundos para llegar a los 100 km/h desde parado. Para entonces el Bugatti ya ha devorado la marca de los 200 km/h. Tras 17.6 segundos el potente Bentley Continental Flying Spur Speed, con sus 610 hp, habrá llegado a los 200 km/h, cuando el Veyron habrá pasado de los 300 km/h incluso antes, dejando tras de si ¡979 metros! de asfalto.

El Super Sport sale desde parado con una aceleración de 1.2 g (fuerza G) como si se tratara de algo normal, empuja y suena como un jet y se queda en la aceleración de 0 a 300 km/h con salida parada por detrás de los datos de fábrica (14.6 segundos), básicamente por la tenaz resistencia a la desactivación que muestran los sistemas auxiliares. Con ellos, esta obra de arte de fibra de carbono y 2,026 kilos reduce su altura en 30 milímetros a partir de los 180 km/h y, con un sonido mecánico tosco, eleva frente al viento un monstruoso spoiler de 38 centímetros con una inclinación de 15 grados con el fin de ir abriéndose hueco contra el viento y aprovechar su fuerza para que éste le pegue contra el asfalto. Todo un espectáculo que se puede vivir desde dentro de habitáculo a través del retrovisor y que tiene como consecuencia que el Super Sport conserve el aplomo y se mantenga en línea recta por encima de los 300 km/h con la misma consistencia que su primo hermano Golf a 80 km/h.

El Super Sport tiene muy buenos modales a pesar de su relativo delirio de grandeza. Para su peso y dimensiones, domina con agilidad el ‘slalom’ y las maniobras evasivas, no lleva el deslizamiento del eje delantero más allá de los límites y el ESP desconectable lo mantiene en la trazada cerrada. Sólo a la hora de frenar puede parece conceder alguna debilidad. Los 36.7 metros de distancia de frenado desde 100 km/h están bien, pero no son nada extraordinarios para los discos de carbono con los que va equipado. A cambio, resistencia, resistencia y resistencia. Cuando un coche anda al nivel del este Bugatti sólo se le puede pedir a Dios que sus frenos estén a la altura.
Un compromiso a favor de los buenos modales con una fuerza de frenado que se puede dosificar con el mismo tacto que en un sedán. La dirección, por su parte, es rápida y directa al estilo de un buen GTI. Y la amortiguación, a pesar de su dureza, tiene un aceptable compromiso para la comodidad en paseos cotidianos, si es que admite esa denominación moverse en semejante automóvil.

Estos ejercicios intrascendentes forman parte del programa obligatorio por el que han de pasar los cinco ejemplares de la serie limitada y ya vendida del World Record Edition, sentados en una cabina de pilotaje oscura, de corte poco opulento pero con una ergonomía impecable. Rodeados de interruptores e indicadores en negro mate, cuero de la mejor calidad y fibra de carbono y abrazados por unos asientos deportivos cómodos y de regulación manual.
Por el precio extra que hay que pagar por el acabado exterior visto de la carrocería de carbono te podrías comprar un Lexus LFA, pero a cambio el patrón de la exclusiva malla es tan preciso como el de un bordado de alta costura.
El súper deportivo de Molsheim se permite anteponer la arrogancia a la importancia de los detalles prácticos – dejando el precio aparte – sólo en su moderado campo de visión y en el exuberante radio de giro. Y en el hecho de que el volumen de sus cuatro turbos es mayor que el espacio disponible en la cajuela, que con 38 litros apenas dan para guardar un casco.

Datos técnicos Bugatti Veyron 16.4 Super Sport World Record Edition
Pues si con 5 GTIs no igualamos su potencia pues compremos 6 y veran que 6 GTIs son mejor que este carrillo con cara de halcon si de halcon!!! hahaha La verdad muy buen reportaje aunque creo que la constante referencia del GTI queda demasiado fuera un lugar. Simplemente una obra de arte, una obra de ingenieria llevada a su maxima expresion, las leyes de la fisica llevadas a su limite. IMPRESIONANTE
Concuerdo contigo TsuruR, lo único que tienen en común es que pertencen a la misma compañia, pero igualmente noto una abusiva y exceso de comparaciones con el GTI, lo cual está demasiado fuera de lugar, pudiendo, en vez de eso, compararse con vehículos similares u otros vehículos deportivos. El Veyron es a mi gusto, uno de los pocos vehículos que valen la pena dentro del grupo VAG, tanto en por tecnología como en ingeniería y diseño.
SIMPLEMENTE EL MEJOR, AUNQUE NO FALTARA EL IDIOTA QUE DIGA QUE EL NUEVO JETTA ES MAS BONITO Y MAS VELOZ.
El que diga que un Jetta es mas bonito y veloz es un menso cualquiera que no sabe nada de autos.
difinitivamente es un arte de la ingenieria automotriz, sin embargo en circuito no es el mas rapido, hay otros modelos que son mas rapidos que el bugatti en un circuito, si ven el programa top gear, veran que el bugatti esta en cuarto o quinto lugar, y por otra parte 4 dodge caliber srt4 hacen casi los 1200hp del bugatti, porque siempre sacan el gti en sus comparaciones, como si ese auto nos interesa a la mayoria, que les parece mi comparacion, con el srt4, mejor no

Excelente carro, quiza el mas veloz del mundo, pero por estetica yo me quedaba con el gallardo.